CAPÍTULO TREINTA Y TRES: UNA PIEZA DEL ROMPECABEZA.
Matthew Vaughn.
—Déjame salir, Matt —exclama Alice con una risita divertida.
La tengo sobre mi regazo, comiéndole la boca. Agradezco que los cristales de mi auto sean polarizados y que nadie pueda vernos desde allá dentro de su casa.
—No me imaginaba que fueras tan intenso —dice, y sus ojos claros no dejan de mirarme. Sus manos suaves están sobre mi pecho.
—Eso no lo pensabas anoche —replico divertido—, cuando me pedías más.
Me golpea su