Tiempo después me marché de la ciudad y aunque la despedida fue dolorosa, mis amigas comprendieron muy bien que necesitaba marcharme de la ciudad. Me marché para vivir en el pueblo donde me acogieron también mis amigas Carol, Lorei y Laura, Allí en ese pueblo tuve amigas, trabajo, tranquilidad, pude vivir y disfrutar de mi libertad y lo que fue más importante para mi, dar a luz a mi pequeña Graziela, hasta que un dia mi amiga Sandra me llamo por telefono, diciendome que se casaba y que quería