Los días siguientes, fue la pregunta más nombrada en la casa, ¿que haría Mario ahora ya que era libre?, Robert y yo seguimos saliendo como una pareja comprometida, pero a la semana siguiente del accidente donde murió el suegro de Mario, la melodía de mi movil empezo a sonar en la madrugada, encendí la luz de la lamparilla, cogi el telefono de encima de la mesita viendo que era Mario el que me llamaba,
— ¿Qué te pasa? ¿estás bien? — pregunté
— Estoy en la puerta de tu casa, te espero no tardes —