Adrián contuvo el aliento mientras el helicóptero se acercaba a la playa. A lo lejos, podía divisar el horizonte montañoso que desembocaba en una selva frondosa y luego en la playa. Había un área de playa menos suave, más rocosa, a unos 100 metros de donde estaba la cabaña. El helicóptero aterrizó ahí.
Cuando Dahiana puso los pies en el suelo, cayó arrodillada ante la arena, la agarró con los puños y la olió.
— Es escalofriante — murmuró — . Es la primera vez en mi vida que la toco, pero es c