La ciudad estaba sumida en un tremendo embotellamiento esa noche y a Hannah le costó mucho llegar a la empresa. Estaba a dos cuadras cuando tuvo que bajarse del taxi para caminar. Le lanzó un par de billetes al taxista y prácticamente salió corriendo hacia Vital. Recordaba muy bien dónde quedaba la oficina de Alfonso.
Cuando llegó, la noche ya había caído. Estaba en la recepción, hablando con la recepcionista para que la anunciara, cuando las puertas del elevador se abrieron y apareció Luciano.