65| Las piezas se juntan.
La tarde comenzó a caer y Adrián, dentro de su oficina, se moría de los nervios. No había hecho más que eso en todo el día: agonizar lentamente del miedo.
Las cosas que le habían pasado, la pelea con Hannah, la posibilidad de que su padre se diera cuenta de que estaba vivo y se había hecho pasar por su hermano, y todo lo del plan lo tenían al borde de la silla.
Literalmente, no trabajó en todo el día; solo se quedó ahí, observando la pantalla del computador. Ya ni siquiera intentaba trabajar.