64| El fruto del deseo.
Hannah contuvo el aliento, con fuerza y se recostó en el lavamanos. El desazón que sentía en el pecho le impedía respirar, pero intentó hacerlo. Abrió la boca e inhaló aire en el estómago.
Los minutos comenzaban a pasar. La prueba ya estaba lista, pero no se atrevía a mirarla. No se atrevía a poner los ojos en ese pedazo de plástico.
— Esto no puede estar pasando — se dijo a sí misma, mirando hacia el espejo — . ¿Cómo pude haber sido tan estúpida? ¿Cómo me está sucediendo esto a mí ahora, Dio