La cigüeña ha llegado.
MESES DESPUES.
La madrugada había cubierto la ciudad con un silencio extraño.
En la enorme residencia de los Ivanov, sin embargo, nadie estaba durmiendo.
Las luces de los pasillos permanecían encendidas, los guardaespaldas caminaban de un lado a otro y, en el piso superior, detrás de una puerta cerrada, se escuchaban los pasos apresurados de varias empleadas.
Katherine había entrado en trabajo de parto.
El CEO Ivanov, había salido apresuradamente con su esposa para el hospital, dónd