Los esposos vuelven a hacer el amor.
La fiesta llegó a su fin cuando el sol comenzaba a ocultarse.
Después de cortar el pastel, abrir la montaña de regalos y despedirse de familiares y amigos, los esposos Ivanov, regresaron al penthouse junto al pequeño Eliester.
El bebé, agotado por tantas emociones, se quedó profundamente dormido durante el trayecto.
Al llegar, las niñeras lo recibieron con cuidado. Adoraban al niño, y lo cuidaban con esmero.
— Nosotras nos encargaremos de él, señor Ivanov.
Rodrigo observó unos segun