La cigüeña tiene mucho trabajo.
La lluvia golpeaba los enormes ventanales del hospital privado mientras el ambiente en la sala de urgencias se volvía cada vez más tenso.
Mia Cienfuegos, se había sentido mal. Ella permanecía sentada en la camilla, con una mano sobre el abdomen y el rostro pálido.
Desde aquella mañana había sentido náuseas, un intenso mareo y un agotamiento que la obligó a detener todas sus actividades.
Al principio insistió en que solo era cansancio, pero cuando estuvo a punto de desmayarse en casa, L