La niña Rodríguez, llega al mundo.
La sala de urgencias se había convertido en un torbellino de voces, pasos apresurados y atenciones a la embarazada.
Mia llevaba varios minutos intentando seguir las indicaciones del médico, pero el dolor había comenzado a hacerse insoportable.
Liam estaba a su lado, sosteniéndole la mano con tanta fuerza que sus nudillos se habían puesto blancos.
— Respira, amor… respira conmigo. — Le repetía, intentando mantener la calma— La bebé ya casi está aquí, no te voy a soltar.
Mia cerró los o