En esta vida, mi mujer solo será Katherina.
La nieve seguía cayendo sobre Moscú cuando Rodrigo Ivanov abandonó el Centro Médico Imperial.
Las palabras de Katherina aún resonaban en su mente.
"Todavía quiero el divorcio."
Había dolido. Pero también le había dejado una esperanza.
"Ahora te toca demostrar, con el tiempo, que ese hombre realmente ha cambiado."
No era un sí. Pero tampoco era un adiós definitivo.
Había estado acompañando a su abuelo el resto de la tarde. Eso sí, siempre pendiente de la futura madre de su hijo.