El embarazo de Irina y el pakhan de la bratva.
El exclusivo bar quedó envuelto en un silencio asfixiante.
Yuri Romanov, seguía inmóvil, con la prueba de embarazo temblando entre sus dedos
. Durante largos segundos fue incapaz de hablar, como si su mente se negara a aceptar lo que acababa de escuchar. Esto... No podía ser cierto.
Entonces soltó una carcajada seca, cargada de desprecio y asco.
—¡No, mientes! ¡Tu y yo no podemos tener un hijo, es imposible, no te creo, pero aunque sea verdad no lo tendremos, vas a interrumpir el emba