El bebé es todo un Ivanov.
Katherina ya estaba completamente dilatada, el niño ya no quería esperar para salir.
— ¡Doctora Svetlana, una contracción más! ¡Ya vemos la cabeza del bebé! ¡Debe pujar con todas sus fuerzas!
Katherina, empapada en sudor, apretó con fuerza la mano de Rodrigo. El dolor era tan intenso que apenas podía respirar, y todo su cuerpo temblaba.
— ¡Rodrigo... Me duele...!
El CEO Ivanov jamás había temido a una negociación multimillonaria, ni a un enemigo ni siquiera armado, ni a los hombres q