El CEO baja sus defensas.
Rodrigo Ivanov nunca había imaginado que un ser tan pequeño pudiera desarmar todas las murallas que había construido durante años.
Desde muy joven aprendió a ser duro, estricto, a esconder sus emociones detrás de un rostro inexpresivo.
Pero su hijo lo hacía morir de ternura.
(...)
La habitación del hospital permanecía en silencio. Habían recorrido las largas cortinas para que no le entraran los rayos del sol a la doctora.
Katherina descansaba profundamente, estaba muy agotada despué