Dormí con mi esposo a partir del día que le entregue mi virginidad, lo que no o si me esperaba es que un día de trabajo, fueran al bar la madre y la ex de mi esposo, se sentaron en una de las mesas, mirandome mientras sonreía.
—- Oye Bianca, ¿no son esas la mama y la ex de tu marido? —- me preguntó mi jefa.
—- Si, ¿te importa atenderlas tú? no me encuentro bien hoy — le rogué.
—- Dejamelas a mí, si no te encuentras bien, vete al medico, hoy no hay mucho trabajo — me dijo.
—- Gracias, eso haré —