Despacio sin muchas prisas y mirando la sonrisa que tenía Tomas en sus labios, así fue como seguimos andando por la alfombra roja que llegaba hasta donde estaba el sacerdote.
—- Hazla feliz Tomas o te, bueno ya sabes — le dijo mi jefa cuando le dio mi mano a Tomas.
—- No te preocupes, la haré feliz por que la amo y es todo para mí —- respondió Tomas.
Nos miramos Tomas y yo mientras manteníamos las manos unidas, hasta que el sacerdote habló.
—- Estamos aquí para unir a Bianca y a Tomás en Santo