2/ Insistente el CEO

Mi jefa se puso a mi lado con los brazos en jarra, mientras nos miraban los CEOS.

—- Bianca ¿que ha sucedido? ¿no habrás molestado a estos señores? —- me pregunto.

—- No Se preocupe, ella no ha hecho nada, solo se le ha caído una taza de café, pero no la castigue, ya pasó el susto, gracias por traernos las cereza señorita, ya nos volveremos a ver, por cierto antes de irnos, por favor tráigame la cuenta, nos tenemos que marchar ya. —- dijo el que se llamaba Mark.

—Bianca vete a recoger las mesas, yo les traigo a estos señores la cuenta —- me dijo mi jefa.

Mi jefa me mandó recoger las mesas que habían con restos y eso hice, aunque me marche bastante enfadada . Al mediodía entraron en el bar algunos obreros para comer, siendo yo la que tenía que recoger los pedidos, pero al empezar a servir las comidas, uno de los obreros rodeo mi cintura con sus brazos.  

—- Señor por favor suélteme —- le dije amablemente.

—- Venga muñeca, dame un poquito de lo que sabes, solo un besito guapa, estoy muy cansado alegrarme un poco —- me dijo.

—- Por Favor le aconsejo que me deje, aquí no queremos chulos de putas, que se creen que todo el mundo tiene que obedecer, suéltame es la última vez que te lo digo —- le grité intentando soltarme de su agarre.

—- !!Suelte a la señorita¡¡ ya la has escuchado o quedas despedido —- escuche gritar a Mark

—- Jefe solo queríamos divertirnos con la muchacha, no iba a hacerle nada malo —- dijo ese hombre.

—- ¿Bianca te ha hecho daño? — me pregunto.

—- No señor, que aproveche la comida, señores — les dije a los obreros volviendo a la barra.

—- Chica que suerte tienes con ese CEO, has visto cómo ha cerrado los puños cuando ese hombre te tenía cogida por la cintura —- me dijo mi compañera Victoria.

—- Me da igual, ese tío me va a dejar en la calle, no se que hacer Viki — le die.

—- Descansa ahora tu Bianca, tu compañera servita las comidas, creo que ese hombre quiere hablar contigo —- me dijo mi jefa señalando con el dedo a Mark.

Me quité el delantal, me fui a la calle por la puerta de servicio, me senté en una silla que teníamos fuera dispuesta a ver mi móvil, cuando de pronto me taparon el sol que me daba.

—- Hola Mark, ¿qué desea? — le dije sin mirarlo.

—- ¿Podemos hablar? ¿o, aun sigues enfadada conmigo porque te voy a echar a la calle? — me pregunto.

—- Yo no tengo nada que decir, me quedaré en el trastero del bar si me deja mi jefa, no necesito tu compasión — respondí.

—-Eres una chica dura por lo que veo, —- me comentó.

—- Bueno me voy para dentro, adios —- le dije, 

Pero cuando me levanté, Mark me cogió del brazo con su mano para que no me fuera, mirándonos los dos fijamente.

—-- Bianca quiero hacer un trato contigo, creo que te conviene escucharme y así no te quedarías en la calle — me dijo.

—- Lo siento señor, pero no me acuesto con los clientes, si esa es su propuesta ya lo sabe, ahora suéltame —- le dije

Pero me quedé mirándolo, fijandome en  sus labios que eran demasiado deseables, el verde de sus ojos, se me estaban clavando en mis ojos, los pectorales los tendría duros por lo que estaba viendo debajo de su camisa y su abdomen bien marcado, sería el placer de algunas mujeres, pero lo que más me llamó la atención, fueron sus pómulos, pues los tenía muy bien marcados, 

—-- ¿Me puede soltar, por favor? tengo que seguir trabajando — le dije, soltandome Mark mi brazo

Volví a entrar en el bar, acercándose mi jefa sonriendo. 

—- ¿Qué te ha dicho Bianca? ¿te ha pedido en matrimonio? —- me pregunto riendo

—- Ni loca jefa, ese hombre no puede tener sentimientos por nadie, cuando se atreve a  tirar a la gente de sus casa, solo quería hacerme una propuesta, pero no he querido escuchar lo que quería decirme — le comente.

—- Pues ahora quédate en la barra, los obreros ya están terminando de comer, pero nena dentro de una hora yo me marcho, os quedáis Victoria y tú para servir los cafés  a los clientes — me comentó..

Mi compañera Victoria y yo empezamos a recoger las mesas y servir los cafés que nos pedían, cuando ya quedaba una hora para marcharnos, entraron otra vez los cinco Ceos, pero esta vez se quedaron sentados en la barra.

—- Buenas tardes señores, ¿que les pongo? —- les pregunté.

—- Cinco vasos de whisky dobles con hielo, pero esta vez quédate detrás de la barra —- me dijo el que por la mañana le queme los huevos con el café, viendo como se reían sus compañeros.

Les serví lo que me pidieron y segui con lo que estaba haciendo, cuando de pronto quise limpiar un poco la barra, pero Mark me cogió de la muñeca sin apartar su mirada de mi.

—- Por favor estoy trabajando ¿qué quieres? —- pregunte.

—- Dame la cuenta, recuerda que te voy a esperar cuando termines de trabajar —- me dijo.

—- Muy bien señor, con todas las mujeres que habra en la calle deseando que un hombre se fije en ellas, ¿porque yo? —- pregunte.

—- Porque se que eres la indicada, toma este billete, quédate con la propina, nos vemos dentro de un momento —- me dijo.

Llegó la hora de cerrar el bar y entre mi compañera y yo dejamos todo el local limpio y preparado para el día siguiente, Nos fuimos a los vestuarios para cambiar nuestras ropas, marchandonos después hacia la calle, cerrando la persiana del bar entre las dos. Nos despedimos marchándose mi amiga al coche de su novio, y yo dando un paseo para llegar a mi casa, cuando me di cuenta de que un coche daba las luces, viendo en la parte del volante al CEO, que salió del coche apoyándose en él mientras me miraba sonriendo.

                                                                         

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