Los ojos de Sofía brillaban con lágrimas mientras hablaba, su voz quebrada por el peso de las promesas rotas. "Me prometiste que siempre estarías conmigo, que todo esto era solo un trato de negocios... pero me mentiste. Nunca volviste a mí." Brith, incapaz de soportar la tristeza reflejada en su rostro, la abrazó con fuerza y susurró: "Siempre estaré contigo, nunca te mentí. Esto es solo un trato de negocios. Te amo a ti, Sofía, y siempre ha sido así. Eres la única mujer que amo; ¿cómo podría a