Liam se secó las lágrimas de risa y se recostó en el sofá, todavía riendo.
—Lo siento, amigo, pero esto es demasiado. Acabas de salir de un matrimonio que terminó en desastre, y ahora este tipo quiere ponerte a su hija en las manos. ¿Qué sigue? ¿Un reality show sobre tus fracasos matrimoniales?
Brith negó con la cabeza, aunque una parte de él también veía lo absurda que era la situación.
—Lo peor de todo es que Eduardo lo dijo como si fuera un trato de negocios. Como si casarme con su hija fuer