Mientras tanto, Amelia Cartier continuaba con su propia investigación. Había seguido las pistas sobre Jean-Luc Moreau hasta un pequeño pueblo en las afueras de la ciudad. Aunque todo indicaba que Jean-Luc estaba muerto, Amelia no podía ignorar lo que había escuchado en la llamada de Andrei. Si Jean-Luc estaba vivo, él tenía las respuestas que ella necesitaba.
Conduciendo por una carretera solitaria, Amelia se sentía cada vez más nerviosa. Sabía que estaba entrando en territorio peligroso, pero