Brith Cartier estaba sentado en su oficina, con el teléfono en la mano, mirándolo como si fuera un adversario al que no sabía cómo enfrentar. Era un hombre acostumbrado a tomar decisiones bajo presión, a liderar equipos y a resolver problemas aparentemente imposibles. Pero esa llamada… esa llamada era diferente.
Brihana Kazcanov. Solo pensar en su nombre hacía que su pecho se apretara. Ella era la mujer más fuerte, inteligente y capaz que había conocido, y también la mujer a la que había perdid