Mundo ficciónIniciar sesiónAlgún lugar de la Región de Limousin.
Francia.
Evan sonrió mientras miraba comer a Evelett. El vaso de setecientos cincuenta mililitros lleno de helado entre sus manos no parecía ser suficiente para satisfacerle el apetito, y por el ritmo cada vez más veloz de la cuchara, el joven temió que la pequeña se fuera a resfriar.
La cafetería no era precisamente muy cálida







