16. BUSCANDO MÁS PIEZAS DEL ROMPECABEZAS
Pese al cansancio del día, no pude tener un sueño tranquilo y desperté tan temprano como siempre. El sol aún no ha salido, pero son casi las cinco de la mañana. Me siento al borde de la cama y paso las manos por mi rostro, tratando de despejarme. Enciendo la luz y el celular sobre mi mesa de noche llama poderosamente mi atención. Sonrío al saber que es hora de iniciar la verdadera venganza.
Tomo el aparato en mis manos y me envío el primer mensaje como si fuera Ekaterina: "Anoche fue una gran n