Tres días habían transcurrido desde las primeras medidas administrativas y la marea de rumores no hacía más que crecer. Los círculos de la alta sociedad y los inversores del sector joyero no hablaban de otra cosa. Valentina Ferrer, siempre impecable y reservada, continuaba con su agenda ejecutiva sin dar declaraciones directas, pero sus acciones hablaban por sí solas.
Sin embargo, detrás de la fachada de hierro de la gran empresaria, la mujer de carne y hueso buscaba respuestas que la contabili