35-¿Puedes verla?.
Los días comenzaron a pasar lentos, pesados, como si el tiempo dentro de la casa avanzara distinto al resto del mundo.
Nas intentaba adaptarse otra vez a su antigua vida, pero todo le resultaba extraño. Su habitación seguía igual que antes de desaparecer: las fotografías sobre el escritorio, los trofeos de ballet acomodados en las repisas, el perfume suave de las sábanas limpias… y aun así, sentía que ya no pertenecía allí.
Hablaba poco.
A veces pasaba horas enteras sentada junto a la ventana,