36- Reencuentro.
El espectáculo terminó entre aplausos ensordecedores.
Nas permaneció inmóvil unos segundos más en su asiento, observando el escenario vacío mientras el público comenzaba a levantarse. Todavía sentía el pecho apretado. La imagen de Rachel ocupando el lugar principal del ballet, y el hecho de que la pesadilla que la atormentaba cada noche fuese una falsa, seguía clavado en su cabeza como una espina imposible de ignorar.
—¿Crees que algún día puedas volver a bailar? —preguntó su madre con suavid