— ¡Lo siento! — me disculpé en cuanto Axel y Dante estuvieron lejos de nosotros.
No debí presentar a Martin como mi esposo y mucho menos delante de Roger. No estaba bien mentir, pero tampoco quería darle más razones a Dante para que se burlara de mí… además, él dijo que no éramos amigos, entonces no le debía ninguna explicación sobre mi vida.
— Es mejor que crean que estás fuera de su alcance. Con todo lo que ha pasado y la fama que tienen esos dos…, fue lo mejor — dijo Martin amablemente, aun