Al día siguiente la dieta de Monserrat seguía siendo blanda, ella estaba despierta pero no podía moverse demasiado.
El Jeque ya había tomado una ducha y se había cambiado de traje, los CEOS lo estaban esperando para la reunión diaria, solo que él no llegó.
Fué Vladimir quien se comunicó con él.
— Alejandro, faltaste a la reunión, ¿Ocurre algo?
— Si, estoy ocupado cuidando de mis hijos, ellos nacieron ayer por la noche.
— ¡Ya nacieron! ¿Por qué no me llamaste? Eso es maravilloso,