El bebé lloraba y se movía sin parar, Alejandra, lloraba de emoción, se desplomó en la camilla, estaba exhausta, se había esforzado mucho por dar a luz al bebesito, pronto el médico, lo acercó a su padres para que lo conocieran
Alejandra le acariciaba una mejilla, mientras que el padre le tomaba la mano, el niño empuñaba uno de sus dedos
— ¡Deeguel, tiene tus ojos, son azules como un zafiro, son tan hermosos! bienvenido Degél, (Dejel) tu padre y yo te elegimos este nombre apenas supimos q