La pequeña Diane, tenía poco más de dos meses, cada día se ponía más hermosa, su padre se encargaba de arrullarla por las noches y madrugadas, ella ya lo reconocía, incluso muchas veces, su madre Carolina, no logró dormirla algunas noches, la lista bebé, queria los brazos fe su padre
Los mafiosos ya estaban en el comedor, los niños ya habían desayunado más temprano y se encontraban con las niñeras que les habían contratado
— Cada día me cuesta más trabajo bajar estás escaleras — Alejand