En menos de veinte minutos, los dos poderosos hombres ya abordaban el avión privado del mafioso griego, hoy los pilotos de confianza de la familia habían tenido bastante trabajo, cosa que les gustaba ya que se sentían útiles para sus jefes
— Bueno, no está nada mal tu avión, no tiene los acabados como los míos pero está decente
— De Luca, no me hagas bajarte a empujones de mi avión, además a ti no te ha invitado nadie, bien pudiste pedirles a tus pilotos que te tuvieran listo el tuyo
—