El poderoso mafioso había caído en combate, valiente hasta el final, se encontraba herido, sentía como sus carnes ardían y dolían, quiso ponerse de pie pero no pudo, las fuerzas no le daban, en sus pensamientos solo estaban su pequeño hijo y su esposa
— E...Emill.... Alejandra.... — Susurró antes de caer una inconsciencia tan oscura como las almas de los mafiosos como él
— A la habitación en dónde se resguardaban la rubia y el niño, llegó el grupo armado, ellos sostenían bruscamente del