Alejandra estaba sin palabras, quedarse al lado de ese hombre, pegada a él, no le gustaba para nada, su aura era como la de un demonio salido del infierno.
— No es necesario que estemos tan cerca, yo tengo cosas que hacer con Emill, ayudarle a hacer la tarea, acompañarlo a comer, llevarlo a qué tome un baño...
— No está a discusión, Alejandra, te llamaré así de hoy en más, debemos comenzar a aparentar que somos una pareja, llámame Deeguel, siéntate y háblame un poco de ti, lo básico, cuáles son