Alejandra se quedó sentada en silencio, Pero el CEO podía escuchar su respiración y los sollozos, el hombre sabía que enterarse que su propio tío la había entregado a cambio de saldar una cuenta, le había dolido mucho
— Es hora de tomar los alimentos, vamos al comedor, Emill debe estar esperándonos — la voz del CEO interrumpió los pensamientos de Ale
— En realidad no tengo mucho apetito, preferiría ir a mi habitación
— Yo preferiría haberme hecho la cirugía hoy, pero tampoco va a poder ser, as