Los hombres van a un bar de caballeros.
La noche llegó, los Alfas se estaban alistando para salir, ellos se vistieron de traje, estaban pulcros de pies a cabeza, y parecían dioses del olimpo. Cosa que no agradó mucho a sus parejas destinadas.
— Massimo, ¿Por qué tienes que ir tan arreglado a ese lugar?
— ¿Me estás diciendo que suelo andar en fachas? — Preguntó el vanidoso alfa.
— ¡No me cambies el tema, vas a ver a esas chicas que bailan arriba de las mesas, no te hagas el loco!
— No tienes de que preocuparte, sabes que solo