La delta quiere ir al castillo.
El rey no dejaba de sentir los arañazos que Kalen le daba, quería salir para rechazar a esa loba, incluso el Alfa no entendía el porque la detestaba tanto.
Cuando Siomara estaba a punto de tomar el asiento de la luna, se escuchó al rey decir.
— Acerquense una silla a mi futura prometida, ella no ocupará el asiento de mi luna hasta que estemos oficialmente unidos por la diosa luna y casados bajo las tradiciones de la manada.
La delta no pudo evitar ponerse roja de la vergüenza, ese Alfa la