Elizabeth es liberada.
El vampiro no podía creer lo que estaba escuchando, sabía que el Alfa quería de vuelta a la bella ojiazul porque llevaba en el vientre a su cachorro, pero no porque ella fuera su compañera.
— Debiste haber escuchado mal, ella no puede ser su luna, no puede ser...
— El Alfa se puso como loco, el aroma de la habitación aclimatada, y la sangre que ella dejó en el piso fue suficiente para que él lo supiera. No hay dudas, incluso fue a buscarla a Transilvania, a su castillo, el mayordomo me di