C58-VERDAD APLAZADA.
C58-VERDAD APLAZADA.
El apartamento de Aslan estaba envuelto en una luz cálida, Isabella estaba relajada, radiante, con esa felicidad que nace cuando no hay defensas y Aslan era especialmente tierno: le servía vino, le rozaba la mano con los dedos, la miraba con una devoción que rozaba la reverencia.
Y aun así, algo no encajaba, porque había una sombra en sus ojos.
La conversación fluía, pero Aslan estaba lejos y ella lo notó.
—¿Estás bien? —preguntó—. Pareces… lejos.
Aslan apretó su mano y ab