C35- ERES VIRGEN
El beso los llevó al límite.
Aslan, sintiendo la urgencia química en ella —y la suya propia, igual de feroz—, la despojó del vestido con una eficiencia brutal y luego fue el turno de él, su cuerpo desnudo era pura potencia en reposo: espalda en V, los glúteos duros, piernas fuertes y su pene, completamente erecto, se erguía contra el vientre de Isabella, grueso, con un glande morado y prominente, como un látigo de carne listo para reclamar.
Mientras que Isabella, bajo él, era una visión de suavidad y curvas tímidas.
Él la tocó como si memorizara un territorio y no pudo evitar que sus gruñidos sonaran bajos, llenos de aprobación animal.
—Me vuelves loco —murmuró antes de bajar.
Y darle un sexo oral breve pero intenso, para asegurarse de que estuviera lista y mientras lo hizo ella arqueaba la espalda, sus dedos se enterraban en su cabello, y sus gemidos eran agudos, impacientes, impulsados por el cóctel químico que corría por sus venas.
Al guiarse hacia su entra