Los Alfas, estaban tan enfurecidos que estaban a punto de dejar salir a sus lobos para que se hicieran pedazos a ese padre e hija perversos y dañinos
El brillo de los ojos azules del príncipe y Drako, llenó de terror a los Reiner, pero aún así, la calculadora Mariana, pudo sacar fuerzas para hablar
— ¡No le digas a quien se la entregaste, papá, primero tenemos que hacer un trato si quieren volver a mi prima viva, que yo diria que deberían apresurarse, por que quién la tiene, no dudará en de