Esa mañana más tarde, las dos lunas paseaban por el enorme jardín con sus cachorros, los sacaron a tomar el sol, ambos estaban despiertos y hacían ruiditos adorables, Darío y Pierre, eran bastante pesados, siendo cachorros de Alfas eran un poco más grandes que un cachorro normal
Los Alfas alcanzaron a sus lunas, después de una reunión, el despiadado Alfa Igor Romanov, seguía haciéndo de las suyas y era imperativo detenerlo
— Ven acá cachorro, ven con papá, — Damiano Volkov, le quitaba de