La bella sirena madre, había descansado desde la madrugada hasta media mañana del día siguiente, el Alfa, aunque no tenía experiencia con bebés, estaba cuidando perfectamente bien al lobezno, el llorón cachorro que no lo dejaba ni siquiera ir a por un vaso con agua, lo tenía en la palma de su pequeña y regordeta mano
— Lobo, ¿piensas traer cargando todo el tiempo al lobezno? lo vas a embracilar y después la que va a sufrir es mi reina, acuéstalo en el moisés que le compraste, no le va a pas