El grito desgarrador de Evelyn, se escuchó por cada recoveco del enorme castillo Drácula, ella dejó hasta la última gota de su fuerza, y soportó con valentía el insoportable dolor del parto
— Luciano, ¿ya nació, el bebé? — El beta, Leonardo, quién se había mudado con su Alfa al helado castillo, entró a preguntar
— ¡Ya nació, pero sal de aquí, Leonardo, mi luna quiere privacidad!
El llanto del cachorro anunció su llegada al mundo, el vampiro lo recibió y el mismo lo revisó para estar segur