~POV de Mina~
Sus dedos se clavaron en mis caderas como pinzas de hierro, tironeándome hacia él mientras arremetía hacia adelante, enterrando su gruesa polla profundamente en mi culo con un deslizamiento aceitoso y despiadado. El ardor era exquisito, un estiramiento al rojo vivo que hizo que se me encogieran los dedos de los pies y que mi respiración se entrecortara en jadeos irregulares.
"Eso es, pequeña provocadora", gruñó Ronald bajo en mi oído, su aliento caliente abanicando mi piel, envian