—¿Cómo te sientes cariño?—me pregunta mientras acaricia el contorno de mi rostro.
—Muy bien. Siento un poco de incomodidad, pero estoy feliz—Edward deja un casto beso en mi frente mientras desayunamos.
—¿Estás segura de que no te he hecho daño?
—Muy segura amor. Estoy bien, no te preocupes—acaricio su mejilla y veo cómo sus facciones se relajan.
—Es que no te he dado descanso cielo, por eso me preocupo. Pienso que fui muy duro al poseerte por segunda vez en la ducha, no estás acostumbrada y…