Capítulo 12

No quería que Letty tuviera por más tiempo esa mirada triste, quería hacer algo por ella, que sonriera abiertamente y sin miedo.

Ella observaba todo a su alrededor curiosa, pero podía sentir su incomodidad. Así que intenté restarle tensión al ambiente colocando música instrumental, saqué una silla para ella y la invité a sentarse, pero se rehusó.

—¿Qué pasa?—pregunté confundido.

—Quiero ayudarte.

—Hoy eres mi preciosa invitada, toma asiento, por favor.

Entonces ella puso sus ojitos de perrit
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