El Príncipe Sebastián, subió a su alcoba, notablemente molesto, en momentos como estos era cuando sentía que en su padre tenía a un peligroso enemigo oculto y que trataba de destruirlo, pero él no caería en su asquerosa trampa, así que tomo su capa, cambio sus botas y tomo algunas mudas de ropa, metió todo en una pequeña mochila, salió de su alcoba directo hacia las escaleras, y camino directo hacia la entrada principal, y sin perder tiempo salió del Palacio, bajo la mirada intensa de su padr