Al menos el escándalo había cesado. Pero a Adele le seguía doliendo.
- ¡Vaya hermano tienes! Déjame ayudarte a levantarlo… ¡Apesta! ¿Por qué lloras? -
- Lo siento… -
Y se agachó para tomar una mano de Lucas, mientras Hugo tomaba la otra. Como pudieron lo acostaron sobre el sofá y el desgraciado hasta comenzó a roncar.
- No te preocupes, no se va a morir… Ya cálmate -
- Si mi padrino se entera de esto le va a dar un infarto - Y su voz estaba quebrada.
- Es solo una borrachera… -
- No, no lo es -