Cuando volvió por la tarde ya no estaba. Se sentía exhausta. Fue directo a la cocina a prepararse algo, porque siquiera había comido en todo el día, cuando llamaron a su puerta. Por unos segundos se asustó ¿era Lucas de nuevo? Miró por la mirilla, tratando de no hacer ningún ruido, pero no era él. Era la señora que le había rentado el lugar.
Abrió con una sonrisa, pero la cara de la mujer no parecía tan amable como siempre. Ella la hizo pasar y entonces se lo dijo.
- Mira, me pareciste una